Cada persona es responsable de su vida y de sus decisiones. No se puede no elegir: o tomas tus propias decisiones o asumes que otras personas las tomarán por ti.

Si alguna vez has jugado al póker sabrás que se puede ganar una partida incluso con la peor combinación de cartas. Parece más razonable aceptar las cartas que la vida nos ha dado e intentar jugar una buena partida que lamentarse o escudarse en éstas para justificar, muchas veces de antemano, la pérdida de una partida.

En la sociedad actual son muy pocos los que están dispuestos asumir la responsabilidad de lo que sucede. Aparentemente, y sólo aparentemente, es mucho más fácil quejarse que tomar las riendas. El problema de fondo es que se sienten pequeños y no son conscientes del poder que poseen.

Robin Sharma tiene un libro lleno de hallazgos que se llama “Éxito. Una guía extraordinaria donde desarrolla una idea realmente inspiradora: “Si crees que eres demasiado pequeño para ejercer cualquier influencia, intenta acostarte con un mosquito en la habitación”.

No somos conscientes del poder que tenemos porque estamos dispersos. Prueba a concentrarte en algo y comprobarás que el poder del que dispones es casi ilimitado. Cualquiera que haya tenido la fortuna de haber vivido concentrado en algún momento de su vida habrá comprobado que esos momentos han sido de dicha, de consecución de logros extraordinarios.

¿Qué pasaba cuando tenías un examen al día siguiente y no había estudiado? Pues que esa tarde obtenías un desempeño excepcional. Y como consecuencia de esto, aprobabas el examen. ¿El motivo? Estabas concentrado, no disperso.

Ojalá cada uno de nosotros tomara conciencia del poder que tiene como persona, como trabajador, como  amigo, como pareja, como líder, pero sobre todo como líder de si mismo, como ciudadano…

¿Qué significa realmente el empoderamiento?

Estar empoderado significa ser consciente del poder que tienes como persona para tomar decisiones y actuar. Estar empoderado significa ser capaz de imaginar un futuro diferente, no dejar pasar los días sin hacer nada. Cuando una persona está empoderada, detecta y aprovecha ese pequeño margen de actuación que cada ser humano tiene, sea cual sea la circunstancia que le haya tocado vivir.

En esta línea, Stephen Covey diferencia entre ‘círculo de preocupación‘ y ‘círculo de influencia‘.

El primero hace referencia a todas nuestras preocupaciones, al margen de que tengamos algún control real sobre ellas o no. Mientras que el círculo de influencia se refiere a todas aquellas sobre las que sí que podemos hacer algo. Las personas proactivas y empoderadas concentran su tiempo y energía sobre el segundo círculo, mientras que las personas reactivas se concentran en aquello sobre lo que no tienen ninguna influencia.

Trabajar con nuestros recursos en nuestro círculo de influencia, nos empodera porque podemos generar cambios. Y esto, además de hacernos personas más felices, hace que paralelamente el círculo de influencia se haga cada vez mayor.

Pues bien, la realidad es que vivimos en una sociedad de personas desempoderadas, de personas que dedican más tiempo a quejarse que a solucionar las cosas. Y esto es una noticia absolutamente entristecedora…

Detrás de cualquier vida que admire hay una persona que empezó por una pequeña decisión. Normalmente incómoda. Peter Drucker decía: “Detrás de una empresa de éxito, alguien tomó una decisión valiente”. Y con las personas sucede lo mismo: detrás de una persona de éxito, siempre hubo al menos una decisión difícil.

Y es aquí cuando nos damos cuenta de otra idea fundamental: no se puede no elegir. Si no eres tú el que está tomando las decisiones dentro de tu círculo de influencia, no dudes en que alguien lo hará por ti. Cada decisión que no tomas, alguien la está tomando en tu lugar.

Si no quieres seleccionar qué película ver esta noche, habrá un programador que lo elegirá por ti. Si no eliges qué hacer con tu dinero, habrá una oficina bancaria que estará encantada de pensar en tu lugar. Si no quieres preocuparte de tu salud, habrá una empresa ilusionada con la idea de venderte algo para solucionarte el problema cuando aparezca y si no sabes qué hacer con tus vacaciones, alguien ya le ha preparado un itinerario detallado al minuto en el que le indicarán incluso dónde tomar las fotografías.

Toda nuestra sociedad está pensada para que si lo deseas, no tengas que involucrarte con la tarea de decidir. Pero recuerda, no se puede no elegir.

Puedes ceder la potestad de elegir a otros, pero si regalas precisamente aquello que te hace libre, ¿Qué puedes esperar de la vida entonces?

Y si te has quedado con ganas de aprender más sobre este tema… A continuación te dejamos una conferencia en la que Sergio Fernández comparte 12 claves para tomar mejores decisiones.

¡Disfruta de la conferencia!

¡Gracias por leer el post y compartirlo!

El Equipo de Máster de Desarrollo Personal

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